Agua Sagrada
El agua, precioso elemento que fertiliza y da origen a la vida en múltiples formas, fue sumamente valorada en el pasado por los habitantes de la península de Yucatán.
La historia da cuenta de inteligentes obras hidráulicas construidas por los mayas prehispánicos para la captación de la lluvia. Nos habla de profundas peticiones del hombre a las fuerzas divinas de la naturaleza para que apagaran el fuego de la sequía y otorgaran su benévola y fecundante humedad. Además de brindarnos imágenes de norias y numerosas veletas que giraban con el viento y facilitaban la obtención del agua subterránea.
Estas tecnologías se hicieron más eficientes con el paso del tiempo, permitieron extraer cada vez una mayor cantidad de líquido con el menor esfuerzo posible y trajeron grandes beneficios para el desarrollo y bienestar de los habitantes de la región. Sin embargo, tanta agua y tanta comodidad, inimaginable para muchos de nuestros lejanos antecesores que llegaron a padecer de largas y penosas sequías, también logró diluir su valor en las mentes de los actuales pobladores, y del mundo entero en general.
De acuerdo con los expertos, el abastecimiento del agua en la península de Yucatán no representa hasta ahora una amenaza seria en términos de sobreexplotación, pues cuenta con un notable manto acuífero. Empero, nuestras aguas subterráneas están siendo contaminadas de manera progresiva por una mala disposición de los residuos domésticos, agropecuarios, municipales e industriales. Además de que el acelerado crecimiento poblacional que experimenta la región nos lleva a la expectativa de un incremento significativo en la extracción de agua para las siguientes décadas.
Esta información obliga a todos los que vivimos en la península de Yucatán, y en general a cualquier persona, a participar en el cuidado y preservación de este vital recurso e iniciar un cambio de actitud en su manejo.
Es por ello que realizamos esta exposición para despertar en el visitante una nueva perspectiva en su relación con el agua, guiados por el avezado lente del fotógrafo Fulvio Eccardi, siempre comprometido con la conservación de los ecosistemas naturales, quien nos muestra en esta ocasión diversas expresiones del agua y su manejo por el hombre, en las magníficas tierras del Mayab.

